En la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Manizales se socializó el Modelo de Gestión de la Permanencia y Graduación Estudiantil, con el que el Ministerio de Educación aspira a garantizar que los jóvenes finalicen sus estudios universitarios.
El modelo comenzó a mostrarse en el país en el transcurso de este año, a través de conferencias, circuitos académicos y, en el caso concreto de Manizales, en el marco del Tercer Encuentro para la Permanencia Estudiantil que se adelanta en la U.N.
Al respecto, Biviana Trujillo, delegada del Ministerio de Educación, sostuvo que el modelo como tal es una ruta de herramientas para implementar todas las acciones, con el fin de fortalecer la capacidad institucional de cada universidad, de manera que se fomente y asegure la permanencia de sus estudiantes hasta finalizar la carrera.
“En el 2007 detectamos que no solo asegurando recursos para el acceso, es decir, para la matrícula, garantizábamos que los jóvenes culminaran. Entonces, desde el Ministerio de Educación, comenzamos a buscar acciones que ayudaran al sostenimiento”, indicó la funcionaria Trujillo.
Dentro de las estrategias por parte del Gobierno, se destaca el apoyo académico y capacidad institucional que incluye monitoreo a través del Sistema de Prevención de la deserción en la Educación Superior (Spadies) y el acompañamiento para la implementación de buenas prácticas. Para ello, existe a disposición de la comunidad educativa el micrositio Cruzar la meta, que se constituye en un espacio permanente de discusión sobre el tema.
El Modelo de Gestión de la Permanencia y Graduación Estudiantil incluye una guía con 37 herramientas, 17 estrategias, cinco políticas, siete actividades y ocho componentes.
Desde la universidad
A nivel interno, existen factores institucionales que favorecen la implementación del modelo, el cual se deriva del liderazgo y compromiso del rector y directivos, planes de acción, caracterización de los estudiantes, plan de comunicación, vinculación permanente de docentes y padres de familia en el proceso, entre otros.
“Cada institución debe fortalecer el proceso, sabemos que eso implica recursos económicos, pero los resultados favorecerán la educación en el país”, anotó la delegada del Ministerio de Educación.
La funcionaria precisó que en materia de riesgos, existen factores individuales que incluyen embarazos, edad y entorno familiar; otros son académicos y obedecen al tipo de colegio donde estudiaron, resultados de la Prueba Saber 11 y la calidad del programa universitario.
“Además, incide el aspecto socioeconómico, que se basa en lo laboral, estrato y personas a cargo; el institucional, entre tanto, está sujeto al entorno político, orden público y apoyo psicológico”, acotó la representante del Ministerio.
El año pasado, el 96 % de los jóvenes que comenzaron estudios superiores en el país registraron edades entre los 16 y 20 años; el 60 % provenían de familias con ingresos económicos equivalentes a dos salarios mínimos, el 62 % pertenecían a estratos uno y dos, el 41 % registró nivel bajo en las Pruebas Saber 11 y el 79 % tenían madres con estudios secundarios.