Manizales, feb. 19 de 2015 - Agencia de Noticias UN- La ausencia de esta sistematización repercute directamente en el diseño de estrategias para la formación de audiencias, tanto del cine nacional como de cine clubes.
Así lo concluyó en su investigación Guillermo D’abraccio, comunicador social y profesor de Gestión Cultural y Comunicativa en la U.N. Sede Manizales. Este docente abordó en su trabajo, a partir de las estrategias elaboradas por festivales de cine nacional y cine clubes, la formación de públicos de cine en el país, centrándose en los procesos de iniciación y creación de públicos cinéfilos.
Actualmente, Colombia tiene 26 festivales de cine entre los que destacan los realizados en Santa Fe de Antioquia (Antioquia), Barichara (Santander), Bogotá, Cali, Cartagena y Medellín.
En Bogotá se tiene reporte de la existencia de cine clubes desde 1920. El más antiguo se llamó Cine Colombia. Algunos de los más reconocidos en esta ciudad están adjuntos a espacios académicos como el Cine club de la Universidad Central, el Grito de la U.N., Sala Cinta de la Universidad Javeriana o La Moviola del Politécnico Gran Colombiano.
Según la investigación, ambos espacios son ideales para la formación de personas con un criterio audiovisual distinto al homogenizado por Estados Unidos. Por esta razón, D’abraccio indagó los aportes o procesos formadores de públicos y las estrategias o espacios de concertación que estos escenarios fomentan.
“Quise investigar sobre el analfabetismo audiovisual que atañe a los colombianos en lo referente al consumo del cine independiente, pues es sabido que Hollywood cubre o abarca la mayoría de la producción de cine en el mundo, por lo que la exhibición y comercialización queda monopolizada por esta industria estadounidense”, explica el profesor.
El cine independiente es la denominación que se le da a las películas no producidas por los grandes estudios cinematográficos y que, por lo general, son de bajo presupuesto aportado por pequeñas productoras audiovisuales.
Mediante 12 entrevistas a los diferentes organizadores de algunos de los festivales más reconocidos del país, la investigación determinó que uno de los grandes problemas es la falta de sistematización o recolección de información sobre el perfil del público asistente.
“El Festival de Cine de Santa Fe de Antioquia se acerca a este tipo de sistematización en cuanto al número de participantes, género y edades, pero no se hace con profundidad una indagación de quiénes son ellos y si no sabemos cuáles son sus perspectivas, sus intereses, pasiones o temores, es muy difícil establecer estrategias e impactar”, argumenta el docente.
La realización esporádica de los festivales de cine hace que sea difícil la ejecución de un sondeo, pues no siempre participan las mismas personas. Sin embargo, según el profesor, la formación de público en estos festivales es pobre, ya que la mayoría se dedica a la exhibición de la película y un pequeño debate, sin ir más allá.
“La formación de públicos es una estrategia de creación de cánones y capitales culturales simbólicos, que inciden en los gustos, consumos y abordajes críticos de la realidad, por eso hay que hacer una sistematización más a fondo”, indica D’abraccio.
En esa medida, el profesor considera que para ser un buen cinéfilo hay que ser un buen lector, ya que la formación lectora es un antecedente a la formación del público de cine, donde se requiere una estrategia articulada en la generación de ambos hábitos.
“La lectura es un capital cultural simbólico fundamental en la base estratégica de cinéfilos, entonces un buen consumidor de cine es un buen lector”, añade el investigador.
Los quijotes de la cultura
En los últimos 15 años, la Alcaldía de Bogotá ha establecido, de la mano del Ministerio de Cultura, múltiples proyectos como la Maleta viajera de cine que consiste en llevar películas a comunidades y grupos escolares que no tienen fácil acceso a las imágenes en movimiento.
El Fondo Mixto de Promoción Cinematográfica, Proimágenes Colombia, entidad sin ánimo de lucro integrada por proyectos privados y públicos, es otra de las estrategias innovadoras a las que el profesor llama “los quijotes de la cultura”, pues aportan a la producción y promoción del cine colombiano independiente.
“El cine colombiano es un claro camino, tedioso, complejo, tortuoso para poder conquistar nuevos públicos, nuevos espectadores, conscientes, críticos, valientes y políticamente comprometidos; creo que allí hay un filo de trabajo muy amplio, muy complejo de resolver y lo que requiere es recursos, voluntad política y sobre todo estrategias innovadoras y valientes”, concluye el doctor en investigación en Ciencias Sociales.
(Por:Fin/MLIA/dmh/SYC)