Manizales, mar. 13 de 2015 - Agencia de Noticias UN- Si se logra una terminación del conflicto se generará un sistema político mucho más competitivo, abierto e incluyente.
El investigador de la U.N., Marco Romero Silva, invitado a la quinta sesión de la Cátedra de la Paz, fue enfático en señalar que el acuerdo preliminar sobre participación política que se discute en La Habana, Cuba, mantiene el régimen político de la Constitución de 1991, pero introduce una serie de cambios importantes en materia de garantías de participación política. Tales cambios involucran no solo a quienes provienen de los grupos armados, sino también a la sociedad en su conjunto.
“Los cuatro tipos de reformas, que obviamente quedan pendientes para su implementación-desarrollo posterior, son muy importantes porque generarán garantías para la protesta social y movilización, tan estigmatizada en el país. Además, se abren las puertas para la posible existencia de un principio de imparcialidad en el sistema electoral”, explicó.
Asimismo, indicó que los temas de personerías jurídicas flexibles para nuevos partidos políticos y las circunscripciones de paz para las poblaciones más afectadas por el conflicto serán garantía en la re-construcción de un país desde el diálogo, la equidad, la igualdad y la unión.
Se trata de condiciones que, según el analista, deben empezar a pensarse y construirse desde cero, ya que la historia de la sociedad colombiana ha estado marcada por décadas alrededor del debate de guerra y paz.
“La idea es invitar a la sociedad a imaginar cómo sería la política sin guerra, pues si se logra la paz se van a acabar los guerreristas, se va a ampliar el espacio político, existirán garantías de pactos y habrá menos violencia”, afirmó.
Y aunque esta transición democrática pueda tardar años, será posible que durante ese proceso, tanto el gobierno como la sociedad se concentren en el desarrollo, avance, estrategias y consolidación de proyectos que maximicen las agendas social, económica, cultural y ambiental, entre otras, que han estado descuidadas o que “casi siempre se votan por debajo de la mesa”.
El académico señaló que se ha tratado de estigmatizar la salida política como una entrega del país y se ha calificado como un proceso sesgado, aún después de tener gobiernos en los que han sido concedidas demasiadas cosas a grupos irregulares, argumentó.
Lo anterior, expresó el profesor, se debe a que la sociedad se mira en medio espejo, ve las víctimas de los otros pero no las propias. “si se mirara el espejo completo sería posible analizar la influencia que han tenido los crímenes de las Farc, el ELN, el Estado, los paramilitares, las bacrim, y demás, para que Colombia se haya acostumbrado a la guerra”, subrayó.
El profesor Romero, quien forma parte del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz, de la U.N., manifestó que no hay tantos héroes ni villanos como se dice. “Creo que la idea es reconocer esos daños y esas responsabilidades para encontrar un camino de reconciliación”, añadió.
Consideró que la guerra se ha normalizado y por ello se debe discutir en espacios académicos sobre la construcción de paz, pero no solo pensada desde los grupos armados sino también desde una cultura de convivencia, de un país solidario, menos indiferente y más equitativo.
“Hay que buscar que la gente tome sus decisiones libremente pero que conozca lo que sucede, porque lo que está en juego es la sociedad colombiana”, concluyó.
Para el próximo jueves 19 de marzo la temática del a Cátedra de la Paz realizada en la U.N. Sede Manizales será Marco Jurídico Para la Paz, a cargo del docente invitado, Francisco Gutiérrez.
(Por:Fin/FLPV/MLA/SYC)