Manizales, Mar. 17 de 2015 - Agencia de Noticias UN- El manejo de la memoria individual y colectiva permite que el proceso de atención a las personas desplazadas se desarrolle a partir de una catarsis del dolor y la angustia vivida.
Así lo señaló la socióloga María Canal Cárdenas, quien indagó como parte de su tesis de Maestría en Psicología Social de la U.N. sobre las experiencias de las mujeres en situación de desplazamiento que llegan a Bogotá como ciudad de confluencia.
Los resultados de su trabajo fueron presentados durante la V Semana de la Alteridad realizada en la U.N. Sede Manizales. Estos evidencian las debilidades y afectaciones emocionales que presentan las mujeres cuando han vivido un desplazamiento forzoso.
El análisis se realizó a través de la investigación “Narrativas de mujeres en condición de desplazamiento: entre la memoria individual y la colectiva”. A través de él, se muestra que antes de cualquier tipo de encuesta que se requiera para declarar a una persona como víctima de un desplazamiento, debe existir una atención psicosocial y humanitaria.
“Hay toda una red de ayuda desde el Estado y las entidades del Distrito Capital, sin embargo, existen problemas con respecto a las normativas que se presentan en el momento de diligenciar las hojas del registro, ya que cuando la mujer llega debe dar una declaración lineal y consecuente, pero presenta un trauma emocional tan grande que es difícil que declare coherentemente”, argumenta la socióloga.
Según la experta, quien actualmente forma parte del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Colombia, la fase de atención y orientación a la población desplazada consta de una entrevista, una declaración y una ayuda humanitaria de urgencia, pero en ninguna de estas etapas se tiene presente hacer una reconstrucción de la memoria histórica que las mujeres tienen.
A través de la memoria histórica individual y colectiva es posible evocar aquellos acontecimientos que generaron tristeza, dolor, indignación o desesperanza en el caso de un evento trágico.
“La memoria histórica es un proceso continuo entre el individuo y su contexto social que permite la construcción de identidad y confirma ciclos sociales que actúan como marco de recuerdo”, afirma Canal Caicedo.
Al narrar estos acontecimientos, y según explica la magíster en Psicología Social, se trascienden marcos espaciales, temporales y circunstanciales; se desdibujan y se organizan los recuerdos; es posible vivir de manera individual eventos particulares y consecuencias del desplazamiento; y se comparten significados, duelos y vivencias.
Cuando esto no se puede exteriorizar se presenta otra fuente de maltrato hacia la víctima. “Este no se da por parte del funcionario que debe seguir el protocolo, sino por parte de la ley, que exige unas declaraciones tan puntuales que dificultan relatar los hechos cuando ha sucedido una masacre, por ejemplo”, agrega la invitada.
Luego del desarrollo investigativo, la funcionaria entregó insumos para que se incluya un paso previo al proceso definido como “atención psicosocial”, para que el 45 % de la mujeres desplazadas que hay en el país, puedan organizar sus recuerdos así como entregar un discurso lineal conforme a lo que exige el Sistema Nacional de Atención Integral a la Población Desplazada (SNAIPD).
Dato
No todas las mujeres desplazadas provienen del campo, cerca del 49 % son madres cabeza de hogar que se han visto forzadas a abandonar sus hogares, trabajos estables, negocios y familiares porque sus parejas o hijos hombres han sido asesinados, desaparecidos o reclutados contra su voluntad.
(Por:Fin/FLPV/dmh/DAL)