Manizales, abr. 30 de 2015 - Agencia de Noticias UN- Para que esta tendencia siga en aumento, es necesario que desde la academia se generen aproximaciones sobre nuevas formas de comunicación, de agrupamiento de individuos y de prácticas organizacionales, de manera que las empresas sean más flexibles y adaptativas.
Estos son algunos de los postulados más recientes del proceso investigativo que ha adelantado en los último años Juan Nicolás Montoya Monsalve, administrador de empresas y profesor de la U.N. Sede Manizales, quien compartió sus hallazgos en la conferencia “Hacia un nuevo diseño de organizaciones, desprovisto del concepto de autoridad formal”.
“Las empresas nacionales y multinacionales conservan la estructura en términos de su organigrama y arquitectura, pero cada vez son más perceptibles las evoluciones en aspectos como las gerencias, que son más consensuales y próximas a los equipos de trabajo”, reveló este doctor en Administración.
Otro aspecto que deben tener en cuenta las organizaciones es que cada día las personas son más preparadas, más eficientes y saben que un puesto de trabajo implica unas responsabilidades establecidas y claras.
“Hay un reconocimiento de una sociedad que realmente digiere más fácilmente el concepto de empresa, es decir, ya no hay que impulsar a la gente para que trabaje, pues tienen disponibilidad, son proactivos, tienen la tecnología a su disposición y las comunicaciones son más equilibradas ─menos formales─”, amplió el docente.
Ante este panorama, el concepto de autoridad y de mando en las empresas entra a redefinirse, pues no se trata de la imagen de una persona pendiente del empleado diciéndole qué hacer, ejemplo típico de una estructura vertical, sino de cambiar a un modelo horizontal y transversal.
“El problema no subyace si tenemos o no tenemos jefes, sino en que quienes lo son, no tienen claro cómo hacerlo. Pienso que no hay una jefatura cuando no se escucha, no se resuelven problemas, nos aprovechamos de los subalternos, no se coordina ni se dirige. Entonces, ser jefe tendría que ser un proceso académico, de tiempo, de cara a que la gente pueda confiar, coadyuvar y complementar decisiones”, explicó el investigador.
Juan Nicolás Montoya también encontró en varios estudios adelantados en empresas de Latinoamérica reconocidas como buenos lugares para trabajar, que estas organizaciones revaluaron la figura del jefe.
“Está la premisa ¿qué pasa cuando el jefe se va de vacaciones o cuando no está en el trabajo? El trabajo se sigue haciendo igual, entonces alguien planteaba tomar el dinero de sueldo del jefe mientras no estaba y repartirlo entre todos a ver qué pasaba, y fue mucho más eficaz el comportamiento de los empleados”, expresó.
El profesor mencionó un ejemplo más del cambio de mentalidad que debe tener lugar tanto dentro como fuera de la empresa, y es que cuando una persona recibe un producto y este tiene un defecto, la dificultad no se resuelve hablando con el gerente.
“El problema lo tiene que solucionar directamente con alguien que está en planta y que fabrica el producto. El que podamos hacer que las personas se interrelacionen con todos los demás miembros de la organización, la conozcan transversal, horizontal y verticalmente, garantiza que los individuos van a tener cómo sustentar sus funciones. Desde ahí hay que pensar que las personas son capaces de dirigirse, hacer su trabajo y responder por él”, concluyó.
(Por:Fin/MDG/dmh/AC)