Manizales, jul. 08 de 2015 - Agencia de Noticias UN- La mayoría de las subestaciones eléctricas de los centros médicos de Manizales tienen más de dos décadas, tiempo durante el cual no se han optimizado y se les ha aumentado la carga instalada.
Tras detectar esta situación, dos estudiantes de Ingeniería Eléctrica de la U.N. Sede Manizales propusieron el rediseño de la subestación eléctrica de un centro médico de Manizales, para garantizar un funcionamiento más seguro.
“Muchos centros médicos de la ciudad presentan un deterioro en la parte eléctrica, tanto en las instalaciones internas como en las externas, lo cual afecta su funcionamiento cuando se adquieren nuevos equipos o cuando requieren un voltaje más alto”, señala Hernán Pineda Ballesteros, uno de los creadores de la propuesta, con la que se busca mejorar las condiciones de seguridad eléctrica de los equipos médicos, del cableado, del personal que labora en la institución y de las personas que acuden allí buscando tratamiento médico.
Los estudiantes explican que una subestación eléctrica se compone principalmente de un transformador y su función es modificar y establecer los niveles de tensión de una infraestructura eléctrica, para facilitar el transporte y la distribución de la energía.
“El centro médico objeto del trabajo de investigación tiene un transformador de 75 kilovoltios amperios (KVA). Considerando que el flujo de pacientes ha aumentado y que han adquirido nuevos equipos, requieren una subestación con una carga mayor, por lo que proponemos un diseño con 150 KVA, que sigue cumpliendo con la normatividad”, menciona Katia Alexandra Trejos.
Con la experiencia en el desarrollo de este rediseño y conociendo las características eléctricas de muchos centros médicos de la ciudad, estos estudiantes de la Sede Manizales planean crear una empresa que ofrezca este servicio a instituciones de salud.
“Haciendo el estudio identificamos falencias en el sistema de protección, en el de puesta a tierra, en los conductores y en el estado general de los equipos, dado que por la cantidad de años de uso y por las posibles sobrecargas a las que se han sometido pueden presentar muchos problemas que pueden influir en su adecuado desempeño”, anota Trejos.
La propuesta de estos alumnos tiene el valor agregado de ofrecer dos servicios muy especializados: el estudio de cromatografía del transformador para conocer su vida útil y el estudio de coordinación de protecciones.
Se trata de garantizar que el operador de red esté seguro de que si ocurre una falla, no afecte a todo el sistema. También se busca que todas las personas que ingresan estén seguras, de manera que si realmente hay una falla se pueda disipar fácilmente.
(Por:Fin/MDG/dmh/AC)