Manizales, jul. 10 de 2015 - Agencia de Noticias UN- Un total de 34 estudiantes de grado 11 de la Institución Educativa San Jerónimo del resguardo indígena de San Lorenzo usaron las plantas medicinales de su región para mejorar el aprendizaje de la química.
El 90 % de quienes acuden a esta institución, ubicada en el municipio de Riosucio (Caldas), pertenece a la etnia embera chamí. El resguardo cuenta con una población superior a 11.500 habitantes, distribuidos en 21 comunidades.
La idea de aplicar el valor de las plantas a la enseñanza de la química fue de Liliana Andica Bueno, quien para su tesis de la Maestría en Enseñanza de las Ciencias Exactas y Naturales de la U.N. Sede Manizales decidió aplicar una estrategia didáctica para utilizar principios activos presentes en la vegetación de la zona.
El propósito era que los estudiantes pudieran reconocer funciones químicas y grupos funcionales de alcanos, alquenos, alquinos, aromáticos, alcoholes, fenoles, éteres, aminas y amidas.
La estrategia se estructuró en cuatro guías que abordan postulados teóricos, principios activos y procesos químicos, a través de los cuales los alumnos entendieron el fundamento de la química orgánica y construyeron conocimiento dando sentido a lo que se aprende en el aula y evitando la reiteración de fórmulas. Adicionalmente se generó una mayor valoración del patrimonio natural de su entorno.
En el capítulo de presentación de la tesis, la autora comenta que el estudio los símbolos, nociones y principios estructurales de la química la convierten en una disciplina compleja de abordar, por lo que planteó una propuesta caracterizada por la implementación de actividades prácticas y novedosas, con aplicabilidad en el aula a través de material llamativo, alternativo, de fácil acceso y de bajo costo.
Se tenía el antecedente de que la Institución Educativa entre los años 2009 y 2012 se ubicó entre las últimas por desempeño académico en el Departamento. Por esta razón se buscó que la promoción 2014, a la que se le aplicó el método, pudiera mejorar sus competencias en química.
El estudio se enmarcó en un enfoque cuantitativo y los datos se recopilaron a través de un cuestionario que permitió hacer un diagnóstico de los estudiantes. Luego se aplicaron las guías utilizando plantas medicinales (ajenjo, albahaca, sábila, ajo, ruda, cidrón, entre otras) como estrategia para fortalecer el proceso de enseñanza- aprendizaje, y finalmente se llevó a cabo un cuestionario final.
Un ejemplo de las preguntas formuladas solicitaba a los estudiantes, teniendo en cuenta que la aloína y el mentol son principios activos presentes en la sábila, identificar las funciones químicas que se podían encontrar en su estructura. Tras contrastar los resultados de las dos encuestas de 27 preguntas, se obtuvo un promedio de mejora en respuestas correctas del 18,3 %.
Entre las conclusiones finales de la profesora Liliana Andica Bueno están que la realización de actividades prácticas contribuye a mejorar las expectativas de los estudiantes con respecto a las clases, ya que el uso del material didáctico diferente al tradicionalmente utilizado despertó el interés y el gusto por las clases.
Además, el uso de las plantas medicinales en las prácticas de laboratorio resultó para la mayoría de los estudiantes interesante e innovador, dado que por primera vez se trabaja con materiales propios del entorno, permitiendo que el estudiante pase de un pensamiento abstracto a uno concreto.
Esto también se visibilizó en los comentarios de algunos alumnos, incluidos en el capítulo de la tesis sobre el análisis de las guías de estudios. Dentro de estos se destacan los siguientes: “Muy buena experiencia porque nos lleva a explorar e ir más allá, magnífico”; “la química es parte fundamental de nuestras vidas. Las plantas medicinales son ignoradas y por ello se desconocen sus beneficios”.
(Por:Fin/MDG/dmh/AC)