Manizales, sep. 02 de 2015 - Agencia de Noticias UN- Con la caracterización del comercio en un barrio de Manizales, se evidenció que misceláneas, ferreterías y salas de internet son los negocios preferidos por los consumidores.
El estudio tuvo lugar en el barrio La Enea, de Manizales, ubicado en la comuna Tesorito, con una población cercana a los 390.000 habitantes (indicadores 2012 del Centro de Información y Estadísticas).
Allí, según el análisis adelantado por Andrés Antonio Alviar Romero para optar al título de Magíster en Administración de Empresas de la U.N. Sede Manizales, se encontró que la principal actividad comercial de los establecimientos corresponde a las misceláneas (55 %), seguidas por las ferreterías (28 %) y salas de internet (17 %).
“Dadas las condiciones y características que presenta el sector minorista en Colombia, el comercio tradicional de barrio es hoy un canal de distribución vigente y decisivo tanto para las empresas como para el consumidor final. Según la revista Portafolio (2014), el canal tradicional conserva el 55 % del negocio detallista en el país”, explica el magíster en su tesis.
Esta fue una de las razones por las cuales Alviar Romero se aventuró a indagar sobre el tema, para lo cual tuvo en cuenta diversas características propias del sector, como la antigüedad, el número de personal, los vínculos familiares, la contratación y remuneración, la independencia laboral, el empirismo y la informalidad.
Según los datos expuestos en el trabajo, las ferreterías son los establecimientos comerciales con mayores años de apertura, puesto que llevan un promedio de 11,6 años con respecto a los 6,3 de las misceláneas y los 5,3 de las salas de internet.
En este sentido, señala el investigador, se encuentra una relación directa entre el crecimiento del barrio y los establecimientos tradicionales, especialmente las ferreterías, dado el potencial de abastecer de materias primas e insumos para nuevas construcciones.
Sobre la característica del número de personal, en el estudio se evidencia que las ferreterías requieren de tres a cuatro personas, mientras que las misceláneas y salas de internet solo dos.
En cuanto a las relaciones familiares, al margen de la actividad económica, las familias participan en las decisiones administrativas, financieras y comerciales, así como en el manejo de inventarios, reposición y compra de nuevas líneas.
Esto da paso al tema de la remuneración y contratación, pues para comenzar el negocio se contrata personal de la familia y su salario depende de las horas laboradas. “Inclusive, en negocios más pequeños, como misceláneas o salas de internet, el personal no se contrata, sino que se considera de apoyo”, expresa el magíster.
Otra característica importante, agrega, es la manera empírica e informal de los comerciantes para administrar sus establecimientos, ya que basan su administración en la experiencia obtenida a través de los años o en un sector específico”, añadió.
El trabajo investigativo le permitió al joven explorar y conocer las dinámicas de trabajo de los comerciantes tradicionales de distribución minorista de productos de consumo masivo, para quienes el mantenerse en el mercado es todo un reto.
Por ello, propone que desde instituciones como el SENA y universidades se gestionen trabajos de proyección social, que les ofrezcan a los comerciantes tradicionales capacitación en áreas administrativas, financieras, de comercialización, innovación publicitaria, manejo de imagen y atención al cliente, entre otros.
“Desde las secretarías de gobierno municipal y departamental, de igual forma, se podrían impulsar este tipo de programas formativos, pero con especial énfasis en el tema de seguridad comunitaria que requieren en el barrio, para que los comerciantes y la comunidad en general no se vean afectados”, puntualizó.
(Por:Fin/FLPV/MLA)