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Recopilan vivencias climáticas de campesinos cafeteros

Investigación  Agencia de Noticias UN- “No sé qué vamos hacer con estos climas” es la expresión campesina que sirvió para titular el ciberlibro que recopila los primeros resultados del proyecto adelantado en la quebrada Los Cuervos, afluente de la cuenca del río Chinchiná.

 

 

A lo largo de 33 páginas, un grupo de investigadores del que hace parte Germán Poveda, profesor de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín y Jorge Julián Vélez Upegui, de la Sede Manizales, retoma anotaciones de los pobladores de esta región ante la presencia del fenómeno de El Niño. En esta época han sufrido la reducción de las lluvias en la zona cafetera o, en el caso extremo, cuando aparece La Niña, las lluvias aumentan por encima de lo normal y generan tanta humedad que afectan la floración y el desarrollo de frutos por las plagas.

 

 

Esa realidad dio pie para documentar en el libro una serie de expresiones que hacen alusión a las afectaciones, entre ellas, las ocasionadas por el descongelamiento glacial, tal como lo recordó un agricultor de la vereda Partidas (Chinchiná). El labriego, haciendo referencia al cambio climático, advirtió: “cuando el páramo tenía sus nieves perpetuas, el frío era impresionante. Uno se ponía a arrancar la papa y tenía que ir a la casa a poner las manos en el fogón porque los dedos estaban engarrotados”.

El documento recoge otras voces que detallan más realidades, particularmente, cuando se habla del porqué continúan sembrando café, pese a las inclemencias del clima y las pérdidas que acarrea. “Con el café no conseguimos plata, da para vivir y vivimos de ilusiones”, comenta uno de los cultivadores.

La documentación, socializada recientemente por los investigadores ante representantes de gremios agricultores, campesinos y autoridades reunidos en el Consejo de Cuenca, muestra la realidad de la zona,

afectada por la variedad climática oscilante entre extremas sequías e intensas lluvias, pero especialmente, cómo afecta la producción de café, el principal renglón de la economía regional.

“La roya es una enfermedad, un hongo relacionado con el invierno, con el exceso de agua que dañó mucho los cafe­tales hace dos años. ¿Que cómo hicimos para enfrentar la crisis de la roya? Como toda la vida se ha hecho, trabajando con mucho juicio”, aseguró otro campesino.

Según el ingeniero Vélez Upegui, el ciberlibro es un aporte de la investigación “Vulnerabilidad y adaptación de las poblaciones rurales a las variaciones climáticas extremas”, que se adelanta simultáneamente en Chile, Argentina, Brasil y Canadá.

“Quisimos plasmar todas esas realidades en este libro virtual, dejarlo como documentación del proyecto que adelantamos desde hace cuatro años y mostrar las diversas manifestaciones de las vivencias campesinas y del gremio en general, en cuanto a la diversidad climática”, precisó Jorge Julián Vélez Upegui, investigador.

El grupo de investigación, que dará a conocer los resultados finales en noviembre de este año, también está conformado por Sandra Turbay, profesora de la Universidad de Antioquia; Érika Cristina Acevedo, investigadora del grupo Medio Ambiente y Sociedad, adscrito al Centro de Investigaciones Sociales y Humanas (CISH) de la misma universidad; Juan Mauricio Bedoya Soto, candidato a doctor en Ingeniería de Recursos Hidráulicos de la U.N. Sede Medellín, y Olga Lucía Ocampo López, candidata a PhD en Ingeniería y docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Manizales.

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