Este proyecto piloto se sustenta en el control automático del flujo de oxígeno, que sale de la pipeta mediante una válvula, a partir de la exhalación del usuario que porta la cánula, diseñada como una diadema para mayor comodidad.
“El sensor mide constantemente la temperatura ambiente para tomarla como referencia y compararla con la respiración del paciente. Cuando se produce la exhalación, automáticamente el sensor identifica el cambio y envía una señal”, explicó Román Moreno, estudiante que diseñó el prototipo junto con Geraldine Ballesteros y Manfred Martínez, estudiantes del programa de Ingeniería Electrónica de la U.N. Sede Manizales.
Según los autores de la propuesta, la válvula interrumpe el flujo del aire de forma cíclica, es decir, lo deja pasar en cantidad mínima por seguridad del paciente cuando el sensor logra diferenciar entre el oxígeno y el vapor de agua que se exhala, con la temperatura ambiente.
“Esa diferencia es calculada a través de un algoritmo, para posteriormente enviar la señal de control a la válvula. Se supone que cuando se exhala no debe entrar aire; luego, en cuestión de segundos se normaliza el flujo”, anotaron los creativos.
Propuesta económica
El sistema autónomo es una iniciativa novedosa que busca disminuir los costos generados diariamente en la compra de los tanques que sirven para asistir a las personas dependientes de las oxigenoterapias.
Por ello, como aseguraron los proponentes, en los ensayos comprobaron que las pipetas de oxígeno duran hasta un 30 % más en comparación con las que operan con los sistemas convencionales que carecen de un sistema de control.
“Un tanque de oxígeno tiene un costo de $ 14.000 y dura en promedio dos horas, dependiendo de la necesidad particular de cada paciente. Por ello, vimos la necesidad de diseñar un sistema que contribuya al ahorro a través de una mejor administración del oxígeno”, sostuvo Román Moreno.
Al respecto, los pacientes consultados aseguraron que mantener un suministro constante de oxígeno es muy costoso, a lo que se suma la limitante de no contar con suficiente capacidad de almacenamiento, por lo que se requiere de recargas constantes que generan grandes inversiones en términos económicos.
A futuro, para la comercialización del prototipo, los estudiantes consideran fundamental aliarse con las empresas promotoras de salud (EPS), distribuidores de los tanques de oxígeno y pacientes con problemas respiratorios.
Para ellos la propuesta es acertada porque, además, brinda comodidad, facilidad de transporte y uso; de igual manera, se brinda acompañamiento mientras el usuario o paciente se adapta al sistema.
El prototipo puede adaptarse a cualquier persona, independiente de su edad, y exposición a ambientes altamente contaminados o con climas extremos que afecten su ciclo respiratorio.