Agencia de Noticias UN- Un prototipo piezoeléctrico, compuesto por celdas y cuarzos y conformado por unos 7.500 paneles distribuidos en todo el rectángulo de juego, generaría 308 kilovatios, capacidad suficiente para alimentar el espacio con luz artificial.
El modelo, diseñado por estudiantes de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Manizales, consiste en un dispositivo que produce energía eléctrica a partir de la deformación del material (cuarzos), producido por la presión que se ejerce sobre ellos. Además, cuenta con un inversor encargado de convertir esa energía renovable en alterna, que es con la que funcionan las luminarias, electrodomésticos, computadores, etc.
“A ello se suma otro aparato denominado condensador, por medio del cual se guarda la energía. Este se encarga de estabilizarla y después la almacena en las baterías que, según el tamaño de la cancha, podrían variar en cantidad”, explican sus diseñadores Juan Pablo Suárez, Luis Carlos Toro, y los hermanos Jhonnatan y Jefferson Tatamues.
Los inventores destacan que a una de las baterías se adhiere un switcher para el encendido y apagado del sistema que busca producir energía sostenible. También, pretende restarle espacio a aquellas originadas a partir de combustibles fósiles como el petróleo, carbón o gas natural.
“Esta idea también intenta, además de preservar el medioambiente, reducir costos al momento de usar este tipo de escenarios deportivos. Por ello, no descartamos que en un futuro sea aplicable a la cancha de fútbol del campus La Nubia, por ejemplo”, mencionan los estudiantes.
Asimismo, el modelo de iluminación consta de un interfaz o programa de lectura que permite conocer, desde cualquier dispositivo electrónico, la cantidad de energía producida y generada, además ahorra todo el sistema a determinado tiempo real. Por tanto, esto permite al usuario controlarlo y medirlo para su beneficio.
En el diseño de la idea, los estudiantes comprobaron que el tamaño y la calidad de la placa piezoeléctrica están ligados a la cantidad de tensión generada. Mientras, para lograr más capacidad de almacenamiento es necesario asegurar una corriente constante que facilite la carga rápida de los condensadores.
“Las baterías actuales que utilizamos tienen un límite de almacenamiento, por lo que se corre el riesgo de desperdiciar la energía sobrante, al no tener un gran espacio para guardarla. Sería perfecto utilizarla para otras cosas, pero eso amerita más investigación”, precisaron los futuros ingenieros.
La optimización del modelo requiere igualmente un sistema de control para alternar el uso de la energía generada por el efecto piezoeléctrico y la suministrada por la red eléctrica.
Los estudiantes coincidieron en que este prototipo es adaptable a edificios, supermercados, autopistas y proyectos similares. Con esto, se contribuye al proceso de cambio que apunta al aprovechamiento óptimo de los recursos alternos.