Agencia de Noticias UN- “Ecoláser” es un dispositivo que detecta la caída del residuo volcánico en el aire de la ciudad, tendencia registrada con mayor frecuencia desde el 2012, según reporte de Ingeominas. Así, se podrá ofrecer mayor seguridad aérea.
Así lo anunció el profesor Jorge Hernán Estrada, durante la socialización de esta iniciativa ante representantes de una de las aerolíneas que operan desde el aeropuerto La Nubia, interesados en aplicarlo en su sistema de vuelo.
“La estación quedaría ubicada en el campus La Nubia, a escasos metros del aeropuerto. Desde ahí ensayaremos el dispositivo que nos facilitará conocer en qué medida de tiempo y cantidad cae la ceniza”, detalló el experto.
La información que arroje el “Ecoláser” se podrá observar a través de una aplicación tecnológica, la cual recibirá los datos que se desprendan del análisis diario. El servicio estará disponible para el personal del aeropuerto encargado del monitoreo.
Conjuntamente, este sistema se complementará con el radar “Econube”, capaz de detectar las cenizas en las nubes.
“En este proyecto también pensamos adaptar un pluviómetro y un sistema de transmisión para consultar la información vía internet desde cualquier dispositivo electrónico. Todo el sistema se va automatizar para mejores resultados”, anotó el profesor Estrada.
Mayor seguridad
Las cenizas que caen sobre la pista del aeropuerto afectan el despegue y aterrizaje de las aeronaves al desatar fricción en las llantas. Asimismo, otra de las afectaciones está relacionada con el desgaste de las turbinas que se oxidan, así como la poca visibilidad del piloto, situaciones que ponen en riesgo la maniobrabilidad del avión.
“Cuando hay cenizas se retrasan o cancelan las operaciones aéreas, esto impide cumplir con un buen servicio. Por eso el interés de la industria aérea se centra en establecer un sistema de alerta que nos reporte diariamente la presencia de este residuo y asegurar básicamente la seguridad de los vuelos”, precisó uno de los representantes de Avianca, presente en la reunión.
Para la ingeniera María del Pilar Pérez Restrepo, exdirectora de la Unidad Departamental de Prevención y Atención de Desastres (Udepade), la cantidad de cenizas varía según la dirección y velocidad de los vientos.
“A veces cae en otros sectores de la ciudad y justamente en el aeropuerto no. Su tamaño o grosor también son variables, pero en sí son partículas que ponen en riesgo las operaciones aéreas”, precisó Pérez Restrepo.
Actualmente, las aerolíneas reciben información sobre el estado del aire o presencia de cenizas, a través de reportes de la Aerocivil y desde los pilotos en vuelo.
La dispersión de las partículas sobre el terminal aéreo y toda la capital caldense está asociada, regularmente, a los movimientos constantes del Nevado del Ruiz, con columnas de humo que han alcanzado hasta los tres mil metros.
Asimismo, ante la emisión del residuo, la Aeronáutica Civil ha determinado en varias ocasiones cerrar el aeropuerto local y el Matecaña de Pereira.
El Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Manizales (OVSM) mantiene la alerta amarilla tras la constante lluvia de cenizas.