Entre 1946 y 1969 fueron construidas más de un centenar de residencias que, aunque entonces hicieron parte de la prolija obra de la firma de arquitectos Obregón & Valenzuela, hoy son consideradas pioneras de la arquitectura moderna local.
Firmas como Obregón y Valenzuela (O&V), fundada en 1946 por José María Obregón Rocha, Pablo de Valenzuela y Vega y Rafael Obregón González, graduados del Departamento de Arquitectura, de la Catholic University Of America en Washington (Estados Unidos), dejaron un legado de obras comerciales, institucionales, culturales, recreativas, educativas, de culto y residenciales en ciudades como Barranquilla, Bogotá y Cartagena.
Los profesores Isabel Llanos y Edison Henao, de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Manizales, han realizado una serie de investigaciones sobre la obra de O&V construida entre los años 50 y 60. En esta ocasión la reflexión ha girado en torno a las casas unifamiliares de un piso.
“Esa arquitectura condujo a la identificación de una estructura habitable que, no obstante, un repertorio de ricas variaciones, repite consistentemente pautas ordenadoras tendientes a la definición de un tipo de casa pabellón, muy relacionado con el altiplano andino”, afirma la profesora Llanos.
Según la experta, el jardín recrea el paisaje geográfico, y en su relación con la casa consuma la ciudad-jardín, el espacio rompe el molde de la caja y se realiza plenamente como una sola habitación; la forma de la edificación provee el molde del universo doméstico de la nueva familia moderna, y la elemental materialidad de la casa se establece como un sistema constructivo irreductible.
Esta innovación arquitectónica fue realizada con una clara visión de modernidad, en medio de una transición entre los abuelos, padres e hijos de la época, acostumbrados a vivir en casas cerradas, típicas del barrio Chapinero (en Bogotá), ostentosas en sus fachadas y acabados, con divisiones entre sus espacios que representaban privacidad, sigilo y encierro.
Las personas de la época, en especial las abuelas, no veían con buenos ojos esas casas modernas a las que se entraba por la misma puerta del garaje por donde guardaban el automóvil. Fue un cambio cultural en la forma de vivir, una respuesta a la necesidad de innovación, en tiempos en que apenas se extendían las redes de los servicios públicos por las ciudades, se le daba prioridad a los parques y a las calles anchas, anotan los investigadores.
Arqueología urbana
La investigación iniciada en 2008 se centró inicialmente en la búsqueda de material gráfico original, en la construcción de los eventos por parte de los miembros de la firma que continuaban con vida, la visita a los proyectos que aún se encuentran en pie, además de la revisión de publicaciones de la época como la revista Proa donde eran reseñadas obras de arquitectura colombiana.
“Hicimos como una especie de arqueología urbana, que nos llevó al hallazgo de archivos en los que reposaba la información primaria e indispensable para la reconstrucción de las casas. De esa manera logramos consignar en la investigación información inédita de 57 de las 132 casas referidas, entre las cuales se destacan 36 casos en relación directa con la hipótesis de la conformación de un nuevo tipo en la arquitectura doméstica de O&V”, manifiesta el profesor Henao.
Una vez constituido el material de base se llevó a cabo la disección de las casas, lo cual condujo a la identificación de sus particularidades y de lo que es común, es decir, de los mecanismos de adaptación de nociones universales de modernidad a las condiciones locales (variaciones), lo mismo que de las reglas sintácticas que definen las relaciones entre sus elementos (invariantes).