La reciente actividad del cráter del Nevado del Ruiz no debe preocupar a la comunidad, ya que los movimientos de rocas forman parte de la naturaleza tectónica de los volcanes.
El 7 de octubre el volcán registró un sismo de 4,2 en la escala de Richter, y el 9 de octubre otro de 3,1, ambos asociados con movimientos de rocas internas, lo que puso en alerta a los habitantes de Manizales, Pereira y los municipios vecinos.
Al respecto, el profesor Gonzalo Duque Escobar, ingeniero civil con estudios en Geotecnia, recordó que en febrero de este año el Ruiz registró un sismo de 3,6 de magnitud que, igual que los más recientes, no dejó pérdidas humanas ni materiales, solo el temor entre los pobladores del área de influencia, que incluye los departamentos de Caldas y Tolima.
El especialista recordó que el volcán del Ruiz sigue dando señales de actividad, evidente en las columnas de humo que expulsan cenizas y gases constantemente.
“A partir de esas actividades, presentes en los últimos años, es sensato que ocurran eventos, por lo que es importante que tanto las autoridades como la comunidad estén atentas a esos cambios para prevenir desastres, como el que más recordamos –el de Armer– registrado el 13 de noviembre de 1985”, anotó el profesor Duque Escobar.
Desde el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Manizales se aclaró que la tonalidad rojiza de las cenizas que alertaron a la comunidad el pasado 5 de octubre se debe al efecto de los rayos del Sol sobre estas.
“Es importante aclarar que una emisión de ceniza por sí sola no es indicio de una erupción inminente del volcán”, comunicó el Observatorio, que forma parte del Servicio Geológico Colombiano.
Según datos del Instituto Colombiano de Geología y Minería (Ingeominas), el cráter Kumanday (nariz de humo), denominado así por los extintos quimbayas, registra alrededor de 12 etapas eruptivas en los últimos 11 mil años.
Precisamente esas erupciones históricas están acompañadas de flujo piroclástico, residuo de gases y ceniza que forman una nube ardiente, además de lahares que provocan avalanchas (por la mezcla de ceniza y agua) como la ocurrida en Armero (Tolima).
Previsión y prevención
A raíz de las constantes actividades del volcán, el Servicio Geológico Colombiano mantiene la “alerta amarilla”, fase de previsión y prevención que le permite al Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Manizales conocer los riesgos al que están expuestos los habitantes y, por ende, identificar las rutas de evacuación y los puntos de encuentro.
Por eso las autoridades del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Manizales anotaron que “Se invita a la comunidad a prepararse debidamente, a actuar con precaución e informarse y consultar la información oficial, haciendo buen uso de las redes sociales para no generar caos y alarma”.
Según las autoridades, el incremento en la sismicidad es normal en el estado actual del Nevado del Ruiz, el cual contempla, entre otros fenómenos, la ocurrencia de sismos sentidos.
La inestabilidad del volcán se extiende por más de 5 años, y por eso las autoridades recordaron que es muy importante no acostumbrarse a su comportamiento y estar atentos.