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Con semillas de guayacán siembran conciencia ambiental

Semillas  Con la entrega de 1.200 semillas de guayacán amarillo a los participantes en el Evento Nacional de Educación Ambiental, desde la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Manizales, se contribuye a concientizar a la comunidad sobre la conservación de especies amenazadas.

El guayacán amarillo, propio de la América Tropical que parte desde México pasando por Centroamérica y llegando hasta Colombia y Venezuela, es de larga vida y crecimiento lento. Puede alcanzar una altura máxima de 25 metros, con raíces profundas y caída de flores que generan una alfombra vegetal. 

Esta especie en vía de extinción suele florecer en verano y, por lo general, debe sembrarse en suelos fértiles y drenados, en climas entre cálidos y húmedos. A su vez, este es un árbol utilizado en la medicina natural para curar el reumatismo, las afecciones de la laringe y los dolores de huesos. Por otro lado, debido a la firmeza y finura de su madera, es empleado en la industria de muebles y construcción de puertas, ventanas, molduras, etc. 

En el Evento Nacional de Educación Ambiental, promovido en todas las sedes de la U.N., la Sede Manizales le apostó específicamente a la concientización a través de la lúdica y la entrega de semillas de estas especies en pequeños sobres, junto con sus respectivas indicaciones sobre el tipo de suelo donde pueden ser sembrados. 

En el planeta, los árboles cumplen varias funciones, entre ellas: absorber el dióxido de carbono (CO2) acumulado en la atmosfera, liberando al tiempo el oxígeno, que ayuda a limpiar el aire. 

Asimismo, cuando se siembran árboles, también se contribuye al proceso que ellos adelantan a partir del sombrío, disminuyendo la evaporización del agua y aumentando la humedad atmosférica cuando transpiran. 

Por ello, desde el Sistema de Gestión Ambiental (SGA) y con la colaboración de la empresa Dell Arte, se promovió la participación de la comunidad académica por medio de juegos que presentaban mensajes alusivos a la huella de carbono, indicador ambiental que habla de la cadena de consumo del ser humano. 

“El uso del auto, el consumo de alimentos, de agua y energía, además de otros, deja esa huella de carbono constante en el medio ambiente. Por eso, nuestra campaña la denominamos la “Huella Positiva”, con ella le apostamos a concientizar a las personas sobre un consumo más sano para ellas y para el planeta”, anotó Marlly Lizzeth Marín, auxiliar del Sistema de Gestión Ambiental. 

Además, cuando los árboles son sembrados en laderas contribuyen a sostener el terreno, evitando con ello la erosión del suelo al filtrar las aguas. 

Duplicando el mensaje 

Durante toda la semana, iniciando por el campus Palogrande y apelando a personajes mágicos como Alicia y el sombrerero, se extenderá la jornada ambiental a través de juegos de dardos, que los participantes utilizan para explotar las bombas las cuales contienen diferentes mensajes en forma de preguntas. 

“¿Cómo se disponen los residuos en las canecas de la Universidad?, ¿qué tipo de residuos genera a diario?, entre otras preguntas, son contestadas por el personal, quien recibe como premio un sobre con semillas de guayacán”, precisó la joven ambientalista. 

Salones, pasillos, zonas verdes y otras similares, dentro de los tres campus universitarios, sirven de escenarios para propagar el mensaje de conservación de la tierra a partir de cómo consumimos a diario. 

“A esta campaña le sumamos la del pocillo personal que, al hacerla efectiva, logrará que cada uno de nosotros porte su utensilio para consumir bebidas y disminuya así el uso de vasos plásticos, contaminantes del planeta que en gran medida son desechados a diario en la U.N.”, sostuvo la estudiante. 

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