Después de analizar 167 pymes de Bogotá –de los sectores de servicios (45%) y manufactura (55%)– se encontró que 69 de ellas son líderes en gestión ambiental. En 2013 y 2014 estas pertenecían al Programa de Gestión Ambiental Empresarial de la Secretaría Distrital de Ambiente.
“Se les aplicó una encuesta de 30 preguntas para conocer cuáles prácticas ambientales estaban desarrollando y en qué nivel. Después se realizó un estudio estadístico que incluyó un análisis exploratorio de factores y otro de conglomerado que permitieron clasificar las pymes en líderes, seguidoras y rezagadas”, explicó el investigador Ismael Santiago Mejía Salazar, estudiante del Doctorado en Ingeniería-Industria y Organizaciones de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Manizales.
Del cuestionario aplicado a las 167 empresas (que tienen entre 10 y 200 empleados) también se determinó que 41 de ellas estaban clasificadas como seguidoras, en tanto que 60 estaban rezagadas en prácticas ambientales.
Estos niveles, cómo explica el investigador, están en la literatura vigente de expertos académicos en prácticas ambientales.
Después de la encuesta se establecieron los niveles de gestión ambiental de estas organizaciones que pertenecen a sectores como telecomunicaciones, logística, infraestructura, calzado, alimentos, metal-mecánico y textil.
Después del análisis estadístico se determinó que las empresas son líderes porque responden en porcentaje más alto a los parámetros “la mayor parte del tiempo” y “siempre”. También porque se ajustan a prácticas ambientales que fueron agrupadas en los siguientes categorías: ecodiseño, compras verdes (interorganizacionales), gestión ambiental y visión compartida (internas de la organización).
La primera práctica es la cooperación con clientes para el ecodiseño, que consiste en garantizar a lo largo de todos los procesos de la cadena de abastecimiento que los productos que se van a diseñar, antes de que salgan a producción, afecten lo menos posible al medioambiente.
El otro resultado tiene que ver con la colaboración entre las áreas de la organización para tener mejores prácticas ambientales dentro de la empresa. Por ejemplo, campañas para reducir el consumo de agua y energía eléctrica, o establecer un mecanismo para reducir los desechos que quedan después de un proceso.
“En estas prácticas también se contempla la adecuada selección de proveedores, basada en criterios de certificaciones ambientales, es decir que la empresa escoja cuáles van a ser sus proveedores dependiendo de si están certificados o no. La norma ISO 14001 es una de las más comunes”, dijo el estudiante de doctorado.
Por último, en las empresas líderes se observó un compromiso constante de las altas directivas con la visión ambiental –tanto desde su planeación como desde su ejecución– para desarrollar programas de este tipo.
Los resultados llevaron al grupo investigador a concluir que en Colombia sí es posible encontrar empresas pequeñas que muestren un nivel avanzado de gestión ambiental, incluso que vayan más allá de su proceso productivo hasta la cadena de abastecimiento, que se entiende como la cooperación con sus clientes y con sus proveedores.
La investigación está consignada en el trabajo “Prácticas ambientales en gestión de cadenas de suministro: una evaluación empírica en pymes colombianas”, realizada por estudiante Ismael Santiago Mejía Salazar con la dirección del profesor Carlos Eduardo Moreno Mantilla de la U.N. Sede Bogotá.
Como conclusión general se destaca que las pymes líderes desarrollan en mayor porcentaje las prácticas ambientales con los clientes, que con los proveedores.
Como trabajo futuro se busca establecer no solo la relación que existe entre clientes y proveedores, sino también con otras entidades como el Gobierno, la comunidad y las ONG, para desarrollar estas prácticas ambientales.