La cifra entregada por la Agencia Colombiana para la Reintegración revela que un importante número de ellos llegó a la guerrilla o a los grupos de autodefensa con edades entre los 12 y 16 años.
MANIZALES, 16 de marzo de 2017 — Agencia de Noticias UN–
De ese 60 %, cerca de un 50 % llega a un programa de reintegración siendo mayores de edad, después de permanecer por largo tiempo en grupos como las Farc, el ELN y las autodefensas. De otra parte, los menores de 18 años que empiezan este proceso son acogidos por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y otras autoridades competentes.
“Eran niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad, especialmente porque las familias de escasos recursos y sin mayor formación educativa se convierten en expulsoras y no protectoras de sus hijos; no existía la presencia del Estado para brindarles salud y educación y lo más atractivo que veían era portar un arma. Es decir, contemplaban la guerra como la mejor opción de vida”.
Así lo indicó Mariela Márquez Quintero, docente de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Manizales, en la Cátedra de la Paz que este año cuenta con el apoyo de la Agencia Colombiana para la Reintegración en el Eje Cafetero. El propósito del curso es darles a conocer a los estudiantes el impacto del conflicto armado y la importancia del posconflicto, en especial la fase reinserción.
“Lo que más preocupa es su adaptación a la vida civil, porque un importante número de ellos no sabe leer o escribir o no tienen las condiciones psíquicas y emocionales necesarias para adaptarse a una sociedad en la que ya no van a estar armados”, indicó la coordinadora de la Cátedra.
La mayoría de los ex combatientes permaneció en promedio nueve años vinculados a las actividades de un grupo armado al margen de la ley. Desde 2003 y hasta la fecha se han desmovilizado cerca de 58 mil personas en todo el país.
En el caso de Leonardo Zuluaga Rubio –quien en 2005 formó parte del Frente 17 de las Farc siendo menor de edad–, fue retenido en Neira por el frente de la Novena Brigada, y a partir de esa fecha inició su proceso de reinserción y de reintegración a la vida civil.
“Llegué a un programa del ICBF de restitución de derechos, después pasé a un proceso con la Agencia Colombiana de Reintegración para reincorporarme a la sociedad. Pasé de ser un combatiente y vivir en la zozobra a tener una vida con sueños por cumplir”, aseveró el ex combatiente.
Según José Luis Medrano, representante de la Agencia Colombiana de Reintegración en el Eje Cafetero, en los departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda se han atendido 1.100 personas, de las cuales 580 finalizaron el proceso y 520 están por concluirlo.
Esta etapa de reintegración, que dura seis años y medio, incluye capacitaciones y acompañamiento a los desmovilizados para motivar su superación y trabajar como ciudadanos autónomos, independientes, emprendedores y que tengan un proyecto de vida.
En palabras del funcionario Medrano, para potenciar sus habilidades y lograr una reintegración social que les permita vincularse a su comunidad, tener una familia y empleo, se trabaja en ocho dimensiones del sujeto: personal, productiva, educativa, habitabilidad, seguridad, familia, ciudadanía y salud.
La Agencia Colombiana para la Reintegración trabaja con la U.N. Sede Manizales en el proyecto Cátedra de La Paz, para llegar a diferentes sectores socializando el valor y la importancia de la reintegración de los ex combatientes incluidos en el Acuerdo de Paz.
Carlos Ariel Soto, director de la Agencia Colombiana para la Reintegración en el Eje Cafetero, insistió en la importancia de socializar en los diversos sectores de la comunidad el proceso de reintegración de los ex combatientes de las Farc y la necesidad de generar condiciones de aceptabilidad, apoyo, reconciliación y perdón.
En la U.N. Sede Manizales, el funcionario indicó que desde sectores como la academia se debe contribuir a difundir el papel de las diferentes instituciones en implementar el Acuerdo de Paz, máxime en un asunto tan preponderante como el regreso de los insurgentes a la vida civil y en la consolidación de sus proyectos de vida.