En este trabajo se recopilan las acciones de las entidades y personas involucradas directamente en la gestión del Paisaje Cultural Cafetero (PCC), en los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca.
MANIZALES, 07 de abril de 2017 — Agencia de Noticias UN-
Dicha tarea le fue encomendada a la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Manizales por el Ministerio de Cultura y la Federación Nacional de Cafeteros, con el fin de condensar las acciones adelantadas desde el momento de la inscripción del PCC en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco hasta el año 2015.
El profesor Fabio Rincón Cardona, director del proyecto, indicó que dentro de los resultados obtenidos se destaca que los municipios y departamentos han integrado al PCC en sus Planes de Ordenamiento Territorial y Desarrollo. Este y otros logros se plasman en el libro “La caficultura como patrimonio cultural, social y productivo. Paisaje Cultural Cafetero de Colombia: cinco años como patrimonio mundial”.
El investigador de la U.N resaltó que “los gobiernos han aumentado su compromiso en el manejo del PCC con acciones claras, como es el caso de la creación de la Asociación de Municipios, con el propósito de preservar el valor universal excepcional del sitio y su integración al desarrollo sostenible de las comunidades”.
También se muestran como acciones significativas la construcción y recuperación de 16 inmuebles que se han convertido en salas de danza, teatros y casas de la cultura. Se han dotado 25 escuelas de música y las bibliotecas públicas de 35 municipios.
Aportes en formación
Otro de los grandes objetivos logrados fue la formación de cerca de 2.850 colombianos en áreas culturales, artísticas y de emprendimiento. Además, las universidades y el Observatorio de Paisajes Culturales han continuado el desarrollo de investigaciones sobre el manejo de este lugar como elemento del patrimonio mundial.
Lina María Rivas Velázquez, coordinadora del programa PCC, en la Federación Nacional de Cafeteros, resaltó que este es un trabajo de gran calidad que contribuirá al país tanto por los aportes positivos, como por aquellos aspectos que hay que mejorar o que tienen un gran vacío.
“El relevo o empalme generacional es un punto en el que estamos fallando, porque no hay suficientes oportunidades para que los jóvenes se queden en el campo y continúen en esa tarea alrededor de la caficultura. Necesitamos que continúe el cultivo, por eso tenemos una preocupación institucional”.
La coordinadora Rivas también enfatizó que se debe empezar a trabajar dentro de un modelo de gestión del riesgo alrededor del PCC, con diferentes acciones.
Marino Murillo, alcalde de Neira (Caldas), acotó que son los burgomaestres los encargados de hacer sostenible esta gran declaratoria de la Unesco. “Por eso trabajamos mancomunadamente en la conservación de la cultura, gastronomía y arquitectura de este lugar”.
Triplicar acciones
El docente Rincón de la U.N. puntualizó que uno de los retos principales para los próximos años es vincular a la comunidad en la defensa del PCC, mediante la asociación de organizaciones comunitarias ambientales y arquitectónicas, entre otras.
“Sin el apoyo social, el PCC se cae y termina siendo una ley más, un libro más o una acción más del país”, finalizó el investigador.
También, se invita a frenar las obras de infraestructura, como la construcción de torres eléctricas que se adelanta en este lugar, pues distorsionan su imagen.
La declaración del PPC como patrimonio nacional, la creación de un documento Conpes para este lugar y la producción de 14 trabajos investigativos también hacen parte de los diferentes logros.