La disminución de la capa vegetal en Manizales, es decir, la falta de árboles que retengan volúmenes de precipitación, hizo que el agua de la pasada emergencia invernal llegara directo a la comunidad y hasta las edificaciones.
MANIZALES, 24 de abril de 2017 — Agencia de Noticias UN-
A esta situación antrópica (causada por el hombre) se le suman los fenómenos de impermeabilización, también antrópicos, que consisten en poner superficies duras sobre el suelo.
Así lo explicó la profesora Jeannette del Carmen Zambrano Nájera, coordinadora de posgrados de Ingeniería Hidráulica y Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Manizales y vinculada al IDEA. La experta se refirió al tema, después de la tragedia que dejó 17 personas fallecidas, 31 heridas y 500 familias afectadas.
“El suelo cumple el importante papel de infiltrar o acumular agua. Entre más urbanizada esté una ciudad, más impermeabilizada es”, indicó la docente.
La investigadora de la U.N. Sede Manizales precisó que tanto la disminución de la cobertura vegetal como el aumento de la impermeabilización hacen que incrementen la magnitud y la intensidad de las precipitaciones y, por último, los volúmenes de escorrentía por la superficie. Esta situación genera una mayor frecuencia de eventos extremos y por tanto también de procesos catastróficos como erosiones o inundaciones.
Lo que antes ocurría en días o meses, pasó en tan solo cinco horas y media en la capital de Caldas, subrayó la docente. En fenómenos catastróficos que ha tenido la ciudad anteriormente, se observa cómo el indicador de las lluvias antecedentes era muy alto (más de 300 milímetros) mientras que para esta emergencia -el lunes 18- estaba alrededor de 120 mm. Destacó también que en eventos anteriores la magnitud e intensidad de las lluvias no eran tan altas como las que se presentaron el día 19 en la madrugada, lo cual muestra que está cambiando la manera como llueve en la ciudad y por tanto también se deben adecuar los mecanismos de alarma.
Según la profesora Zambrano Nájera, “la urbanización está afectando el ciclo hidrológico, un fenómeno que se está presentando no sólo aquí sino en todo el mundo. Sin embargo Manizales es más vulnerable a los deslizamientos de tierra por la topografía y el tipo de suelo que tiene”.
Por tanto, es importante continuar investigando las precipitaciones y la producción de sedimentos por la erosión de los suelos, dos temas muy relacionados.
Al respecto, la U.N. ha venido apoyando al Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) realizando investigaciones para evaluar la dinámica de los sedimentos y su relación con la planificación y gestión de los recursos hídricos y suelos.
Precisamente el pasado 22 de abril, durante la celebración del Día de la Tierra, se realizó en el campus La Nubia de la U.N. Sede Manizales, un evento con el IDEAM para mostrar dichos resultados, en el cual se recordó que el 40 % del territorio colombiano tiene algún grado de erosión o degradación del suelo.
Los suelos de todos los departamentos del país presentan algún grado de degradación por erosión hídrica. Los que presentan más del 70 % de su área afectada es decir mayor magnitud de degradación por erosión son: Cesar (81,9 %), Caldas (81,9 %), Córdoba (80,9 %), Cundinamarca (80,3 %), Santander (79,4 %), La Guajira (79,3 %), Atlántico (77,9 %), Magdalena (76,9 %), Sucre (75,1 %), Tolima (73,7 %), Quindío (72,7 %), Huila (72,5 %) y Boyacá (72,1 %).
Por otra parte, los departamentos que presentan mayor proporción de su área afectada por grados de erosión severo y muy severo son: La Guajira (28,1 %) por erosión eólica, Magdalena (16,5 %), Cesar (12 %), Huila (8,4 %), Sucre (7,6 %), Santander (7,6 %), Tolima (7,5 %), Boyacá (6,8 %), Atlántico (6,4 %), Norte de Santander (5,7 %) y Valle del Cauca (5,4 %) por erosión hídrica.
Trabajar en los sedimentos
Jeannette Del Carmen Zambrano Nájera insistió en que es necesario considerar los procesos de sedimentos en cuencas hidrográficas (producción, transporte y depósito) en los planes de manejo de cuencas y en la gestión del riesgo ante desequilibrios, debido a la acción antrópica y cambios ambientales (por ejemplo, cambio climático).
Los sedimentos son las partes del suelo que se desprenden y pueden ser transportadas por el viento y el agua, pero debido a las acciones antrópicas este fenómeno natural se ha acelerado. Ello obliga a que se estudie desde los procesos erosivos superficiales, principalmente la erosión hídrica, hasta los más profundos, explicó la docente. Así, se puede determinar qué tanto se están desplazando o movilizando dichos sedimentos a través de las laderas hasta llegar a los ríos y cauces.
Desde la U.N. Sede Manizales se está investigando la importancia de los sedimentos, con el fin de conocer cómo influye en las actividades humanas y, sobre todo, aportar para que sean incluidos en la planificación y gestión integral de cuencas, como por ejemplo en la gestión del riesgo.