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Cerca del 40 % de las viviendas en Caldas son de bahareque y tapia pisada

Inventario edificaciones en caldas  Los inmuebles construidos con esta técnica corresponden a dos millones de metros cuadrados, según el inventario elaborado por el Semillero de Investigación en Patrimonio, de la Escuela de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Manizales.


MANIZALES, 24 de mayo de 2017 — Agencia de Noticias UN-


El inventario se realizó después de revisar el área construida y el número de casas de los 27 municipios de Caldas que tuvieran los elementos tradicionales (bahareque y tapia pisada), ambos con tierra cruda o no cocida.

Muchas de estas viviendas son construcciones que hoy conservan su uso como hogares, además de colegios, escuelas, alcaldías y hospitales que no son fácilmente sustituibles por la cantidad de metros cuadrados construidos.

Para Juan Manuel Sarmiento Novoa, profesor de Arquitectura de la U.N. en la capital de Caldas, lo más importante e indispensable es conservarlas en forma adecuada, es decir con la memoria de la intervención o las técnicas para trabajar el bahareque y la tapia pisada.

“Es importante rescatar las tradiciones de la construcción, comenzando con la preparación para las temporadas de lluvias, que se hace limpiando los techos de hojas, musgos y sedimentos de tierra que se han acumulado”, explicó el experto.

Argumentó que se debe rescatar el conocimiento que tenían los ancestros sobre el manejo de los materiales, el cultivo de árboles maderables y de la guadua, las buenas prácticas de corte y beneficio de estas plantas, además del aserrado y los sistemas de inmunización, también de origen vegetal, como el uso del aceite de higuerilla.

Cultura del bahareque

En el último siglo el bahareque –una técnica tradicional cuyo uso se mantiene en la arquitectura de la región cafetera, especialmente en el Centro Occidente de Colombia– ha tenido una evolución que permite clasificarlo en cuatro tipos: el embutido con tierra cruda, de origen indígena; el de tabla, hecho sin tierra y con estructura de piezas de madera y guadua, revestido con tablas; el metálico, con estructura de guadua y madera, revestido con lámina metálica, y encementado, la versión siglo XX, que se construye sobre una estructura de madera y guadua revestida con revoque de cemento.

Según el docente Sarmiento, “tradicionalmente, desde la segunda mitad del siglo XIX, las construcciones se comenzaron a hacer mezclando la técnica de la tapia pisada en los primeros pisos de bahareque en el segundo, lo que dio como resultado una estructura con una buena capacidad sismorresistente y que lo ha llevado a ser reconocido por expertos internacionales como una ‘cultura sísmica local’”.

Cuatro enfermedades

El semillero de investigación identificó además cuatro patologías que han causado el deterioro de estas edificaciones.

Una de ellas son los desastres naturales, entre ellos los sismos, los incendios forestales y las inundaciones que ocurren con frecuencia en la región y que deterioran las edificaciones e incluso las destruyen con el consecuente daño a los habitantes.

También el paso del tiempo, es decir, el desgaste natural de los materiales, lo cual exige un mantenimiento periódico.

De otro lado, también influyen negativamente los factores climáticos que en nuestro medio están identificados como las temporadas de lluvia y de sequía.

Por último la intervención del hombre, que básicamente consiste en que se perdieron los saberes sobre el manejo de estos materiales y técnicas constructivas, lo que hace que se hagan intervenciones inadecuadas, como por ejemplo mezclarle concreto a la tapia pisada, pintar con pinturas de aceite la tierra cruda o enchaparlas con materiales rígidos como baldosas, que impiden la respiración de la tierra.

Esta investigación se presentó en el 9° Encuentro Departamental de Semilleros de Investigación, organizado por la Red Regional de Semilleros de Investigación (RREDSI), llevado a cabo en la Universidad de Manizales.

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